Bloque IX · Agentes que trabajan solos · Lección 52

Seguridad de agentes: que nadie los engañe

Conocerás los ataques más comunes, como instrucciones escondidas en webs y correos, servidores MCP envenenados o claves expuestas, y cómo protegerte con entornos aislados, permisos mínimos y aprobación humana.

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Qué vas a ver en esta lección

  1. Por qué un agente es más fácil de engañar

    Un agente lee contenido de terceros y además actúa: si alguien le cuela una orden, la puede ejecutar con tus permisos.

  2. Inyección de instrucciones: directa e indirecta

    Alguien mete una orden en lo que el agente lee: en el chat (directa) o escondida en una web, un correo o un PDF (indirecta).

  3. No hay parche definitivo: limita los daños

    El modelo no distingue con fiabilidad una orden de un dato, así que la defensa real es limitar lo que puede hacer si cae.

  4. Servidores MCP envenenados

    El modelo lee y obedece la descripción de cada herramienta MCP, así que un servidor malicioso puede esconder órdenes ahí.

  5. Claves expuestas: el error más caro

    Una clave en el código, en un .env subido a GitHub o dentro del contexto del agente acaba, tarde o temprano, en malas manos.

  6. Entorno aislado: que trabaje dentro de una caja

    Un sandbox limita qué ficheros ve el agente y a qué dominios se conecta, aunque lo engañen.

  7. Permisos mínimos: solo lo imprescindible

    Da al agente justo lo que necesita su tarea: OWASP llama «agencia excesiva» (LLM03) a darle de más.

  8. Aprobación humana y registros

    Lo que no tiene vuelta atrás lo aprueba una persona, y cada acción del agente queda registrada.

  9. Resumen: agentes que no se dejan engañar

    Diseña como si el agente fuera a ser engañado: que, si cae, no pueda hacer daño importante.

Herramientas y conceptos

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